El primer paso para el desarrollo del liderazgo

El primer paso para el desarrollo del liderazgo

¿Cómo estás de conectado a tu propia vulnerabilidad?

Conectar con la vulnerabilidad podría parecer relativamente sencillo, pero resulta que no lo es tanto, ya que la sociedad nos sumerge en la creencia de que no debemos mostrar debilidad.

Y es que tradicionalmente el término vulnerabilidad se ha relacionado con debilidad. Y, ¿quién quiere ser débil?

Sin embargo, yo creo que para reconocer la propia vulnerabilidad y mostrarla, hay que tener mucha fortaleza. Podemos ser fuertes y vulnerables, todo al mismo tiempo.

Reconocerse vulnerable es aceptar que no lo sé todo, que he cometido un error, que puedo mejorar, o que estoy preocupado por algo; manifestar que no puedo con todo o agradecer la ayuda de otros.

Así que, si lo piensas un poco, todos somos vulnerables. Lo que ocurre, es que reconocerlo a veces puede resultar difícil.

Sin embargo, la vulnerabilidad se convierte en un gran valor cuando se reconoce como propia, porque es el principio del aprendizaje y la evolución. Sólo cuando admitimos que hay algo que aprender o mejorar, estamos abiertos al cambio.  Y aquí te dejo un ejemplo concreto: Un Proceso de Coaching se inicia con un “necesito ayuda” o un “no sé”.

Así que ya lo sabes, el primer paso para el desarrollo del liderazgo es conectar con la propia vulnerabilidad.

Porque un buen líder no lo sabe todo y también se equivoca, todos nos equivocamos a veces y todos somos neonatos en alguna disciplina o materia. Incluso en aquellas materias que conocemos aparentemente bien, no tenemos por qué saberlo todo.

Como decía Voltaire: “No hay guerrero, por mejor armado que esté, al que no pueda encontrársele el lado flaco”.

Para un líder, además, puede ser beneficioso ir más allá de conectar con su propia vulnerabilidad; compartiéndola con su equipo. Y es que cuando un líder enseña algún aspecto en el que es vulnerable, también muestra su parte más humana; y eso genera conexión, confianza y compromiso dentro del equipo.

Los profesionales y equipos quieren líderes normales y cercanos, personas con las que puedan hablar de su desarrollo, con las que puedan sentirse vulnerables ellos también para mantener conversaciones con autenticidad y sin máscaras. Además, para que los profesionales y equipos consigan salir de su área de confort y alcancen resultados extra-ordinarios, más allá de lo habitual; necesitan que se genere un espacio de confianza, y eso es difícil de lograr cuando el liderazgo al que están expuestos está basado en la superioridad.

Por lo tanto, mostrarse vulnerable de manera adecuada (sin caer en la negatividad, por ejemplo), resulta muy positivo en el liderazgo de equipos.

Si lo llevamos al terreno de las relaciones interpersonales, solo hay que reflexionar sobre qué tipo de personas nos generan más confianza y conexión cuando estamos en un entorno nuevo. ¿Son las personas que se muestran genuinas, o aquellas que parecen infalibles ante cualquier cosa o situación? ¿Son aquellas abiertas y transparentes, o las que comparten poca información? Obviamente, habrá otras muchas características que faciliten que conectemos, más o menos, con unas personas u otras; pero, de entrada, ¿no podríamos decir que sentimos mayor conexión con aquellas personas que “se muestran vulnerables”, que con las que parecen ajenas a serlo?

Y pese a todo lo escrito hasta ahora, no creo que tengamos que vivir cada momento de nuestra vida desde la vulnerabilidad, no se trata de eso. Pero tomar consciencia de que tenemos puntos débiles, al igual que tenemos puntos fuertes, e integrarlo de manera natural en nuestra vida y día a día, nos beneficia. Nos ayuda a estar más conectados con nosotros mismos y también con los demás.

Y, para terminar, te dejo algunas ideas para empezar a incrementar la auto-consciencia sobre la propia vulnerabilidad.

Desarrollar la capacidad de auto-observación con desapego, tomando una perspectiva de testigo; y/o cultivar el arte de estar presente; son dos prácticas que te pueden ayudar a conectar con la propia vulnerabilidad.

Y, un paso más. Para empezar a compartir esa vulnerabilidad con el entorno, una buena experiencia puede ser practicar el mostrarse sincero, ejercitando así uno de los componentes principales de la autenticidad.

¿Te sirve?

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